HABLANDO DE HONESTIDAD.... De trampas va la cosa
He pensado estos días en la película "El golpe". Dos caraduras muy
simpáticos urdían un plan para estafar a un mafioso. Todo muy jocoso,
muy jovial, muy entrañable. No sé por qué me vino a la cabeza. Quizás
por contraste. Porque a esto de Sidney no le encuentro ni la más mínima
simpatía, justificación o entraña. Si se pervierte también el deporte
paralímpico; si se insulta de la manera más burda a aquellos que,
luchando contra sus propias heridas, plantan cara a la adversidad y
tratan de superarse; si algo como esto es tan solo un suma y sigue en la
lista de tropelías, miserias y timos que salpican nuestro horizonte
cotidiano, vamos hacia un precipicio. Las trampas son trampas, y no
están bien. Supongo que hay que aprenderlo desde el principio, desde lo
más cotidiano. No está bien copiar en los exámenes, no está bien falsear
la verdadera competición, no está bien hacer uso ilegítimo de los
dineros públicos... Hay tantas cosas que no están bien que, si perdemos
la capacidad de detectarlas estamos perdidos.
Yo exigiría que esos hombres que jugaron a estar rotos se plantasen
delante de aquellos otros hombres que, estando de verdad rotos, sin
embargo resistían y plantaban cara. Y que les explicasen los motivos
para algo así. Me gustaría que se les cayera la cara de vergüenza.
Porque lo contrario es ser un sinvergüenza. Y de eso ya vamos sobrados.
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